viernes, 2 de noviembre de 2007

Absenta


Por fin salí un poquito de mi encierro. Estarme quieta no es lo mio. Pero la noche del 31 de octubre, quedarme en casa, como que no. No fui de excursión, ni siquiera a bailar. Simplemente a celebrarlo a casa de unos amigos. Pero después de casi 3 semanas de encierro, eso me pareció el paraíso. Mis muletas se han convertido ya en parte de mi. La noche estuvo bien. Nada del otro mundo, pero cuando careces de algo, la más mínima cosa la valoras muchisimo más. En fin, charlas, risas, y... absenta. No suelo beber, no me gusta el alcohol, pero esa bebida, me cautivó. No abusé ni mucho menos... hubiera sido todo un espectáculo bebida y con muletas, pero, me gustó. Ese sabor dulzón, como anisado, creo que incluso hizo que me olvidara del dolor por un buen rato.
Luego, de vuelta a casa, sentir el frío en mis mejillas, sentir la noche sobre mi, fue, indescriptible. Me hubiera quedado un buen rato sintiendo esa sensación. Parecía incluso como si la luna me sonriera diciendome " se te ha echado de menos ".
Ayer todo volvió a la normalidad de mis últimos días, reposo y más reposo. Y a tragar con la programación de la tv.
Me temo que mi pandero se va a resentir de tanta quietud.
En fin, asi es la vida... tendré que inventarme algo para distraerme, y, mi mente, cuando dice de ponerse a trabajar... puede ser muy perversa :)

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