martes, 23 de octubre de 2007

Dolor en el alma


- Como has sido capaz de aguantar este dolor durante una semana ? exclamó el traumatólogo al visitarme...
- Será que estoy acostumbrada a tragar con el dolor - me limité a contestarle
Ahora mismo me puede más el dolor del alma que cualquier otro que sea físico. Un par de semanas se convierten de pronto en un par de meses o más. Un simple esguince se convierte en una rotura de peroné, en no sé que demonios de los ligamentos y en operación quirúrgica incluida, de esas que te llenan de tornillos por dentro. Y lo peor de todo es que yo no sé estarme quieta, no puedo estar quieta. Necesito moverme, caminar, saltar, correr, brincar... Meses de absoluto reposo terminaran conmigo, lo sé...

No hay comentarios: