- Como has sido capaz de aguantar este dolor durante una semana ? exclamó el traumatólogo al visitarme...
- Será que estoy acostumbrada a tragar con el dolor - me limité a contestarle
Ahora mismo me puede más el dolor del alma que cualquier otro que sea físico. Un par de semanas se convierten de pronto en un par de meses o más. Un simple esguince se convierte en una rotura de peroné, en no sé que demonios de los ligamentos y en operación quirúrgica incluida, de esas que te llenan de tornillos por dentro. Y lo peor de todo es que yo no sé estarme quieta, no puedo estar quieta. Necesito moverme, caminar, saltar, correr, brincar... Meses de absoluto reposo terminaran conmigo, lo sé...




